¿Qué diferencia a un estudiante que logra dominar un contenido complejo de aquel que se rinde ante la primera dificultad?
Los
aportes de Barry J. Zimmerman[i], anclados
en la teoría sociocognitiva de Albert Bandura, explican que el aprendizaje es
una acción profundamente proactiva del estudiante.
Bajo
esta perspectiva, la autorregulación es la respuesta a la pregunta inicial. El
autor la define como el proceso autodirigido mediante el cual el estudiante
transforma sus capacidades mentales en habilidades académicas a
través de un ciclo dinámico y continuo de retroalimentación.
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| Modelo de Zimmerman |
Expone un modelo cíclico interactivo que explica cómo
los estudiantes gestionan su propio proceso de aprendizaje, a través de tres
fases consecutivas que se alimentan y reajustan de forma continua a partir de
los resultados que van obteniendo:
1. Fase
de Planificación. Ocurre antes de iniciar el aprendizaje. En esta fase prevalece
en el estudiante:
• Análisis de la tarea. Establecimiento de
metas específicas y planificación estratégica de cómo alcanzarlas. Traza su
mapa de ruta.
• Creencias de auto-motivación. Variables que le
impulsan a actuar, tales como la autoeficacia (confianza en sus propias
capacidades), expectativas de resultado, el valor intrínseco que le da a la
tarea y la orientación hacia metas de aprendizaje.
2. Fase de Ejecución / Control de Rendimiento.
Ocurre durante el proceso de aprendizaje. Es preciso que el estudiante ejerza:
• Autocontrol. Uso de, entre otros, imágenes
mentales, autoinstrucciones, gestión del tiempo, control del entorno, búsqueda
de ayuda, focalización de la atención y estrategias de tarea específicas para
mantener la concentración.
• Autoobservación. Registro y monitoreo del
propio comportamiento (ej. tomar notas de cuánto tiempo se estudia o hacer un
seguimiento de los errores cometidos).
3. Fase de Autorreflexión. Ocurre después del aprendizaje.
El estudiante valora sus resultados mediante:
• Autojuicio. Autoevaluación del rendimiento
comparándolo con una meta previa y la atribución causal (atribuir el éxito o el
fracaso al uso de estrategias en lugar de a la falta de habilidad innata).
• Autorreacción. Se refiere al nivel de autosatisfacción
alcanzado y la adopción de respuestas adaptativas (ajustar la estrategia para
la próxima vez) o defensivas (evitar la tarea por frustración).
Zimmerman
destaca, que la gran diferencia en el rendimiento de los estudiantes radica justamente
en cómo gestionan esas fases. Distingue dos categorías:
ü Expertos
(Autorregulados). Diseñan metas orientadas al proceso y muestran una alta
autoeficacia. Atribuyen los fallos a la mala elección de una estrategia (lo que
se puede corregir).
ü Novatos. Dependen de comparaciones reactivas con otros y caen fácilmente ante
distracciones externas. Suponen que sus fallos se deben a una falta de
habilidad natural (lo que genera desmotivación).
El valor
de su propuesta es que muestra que el éxito de la autorregulación se debe a
procesos metodológicos que la pueden desarrollar y deben ser enseñados. Por lo
tanto, la escuela tiene la responsabilidad de promover intencionalmente el
aprendizaje autorregulado.
Para
finalizar, en palabras del autor, la autorregulación se refiere, en última
instancia, a los pensamientos, sentimientos y comportamientos autogenerados que
están orientados a alcanzar metas. Tomar conciencia de esto es el primer paso para transformar nuestra manera de aprender y enseñar.
[i] Zimmerman, B. J. (2002).
Becoming a self-regulated learner: An overview. Theory Into
Practice, 41(2), 64–70. doi.org

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