Si
has enseñado en entornos virtuales, conoces de primera mano esa especie de soledad
que puede invadirnos o asumir que la distancia física es el único obstáculo.
Sin embargo, como nos recuerda Stefany Ocampo las distancias más infranqueables
no son territoriales, sino cognitivas y emocionales.
En
esta publicación presentamos una propuesta que le otorga al docente un respiro
profundo ante el cansancio digital: la metodología de acompañamiento centrada
en la persona aprendiente mediante un entorno virtual de aprendizaje y el marco
ECIER[i].
Acompañar en la virtualidad es un vaivén donde el profesorado analiza con profundidad los ritmos de aprendizaje al seguir el compás de las emociones de sus estudiantes.
Para
evitar que el acompañamiento se quede en un mero discurso de buenas
intenciones, la autora nos regala una ruta clara, estructurada que puedes
implementar desde tu próxima sesión en Moodle, Teams o Zoom.
El marco ECIER: Una ruta práctica de 5 pasos para acortar la distancia
1. E -
Empatizar (Nivelar expectativas y emociones): Inicia midiendo el clima del
grupo. Una simple pregunta en Mentimeter (¿Con qué expectativa o sensación
llegas hoy?) convierte la incertidumbre en una nube visual compartida. El
estudiante descubre inmediatamente que no está solo en sus dudas.
2. C -
Conectar (De lo concreto a lo abstracto): ¿Quieres que recuerden un concepto
complejo? Hazlos dibujar. Ocampo demuestra que pedir a los alumnos que dibujen
un concepto con papel y lápiz activa circuitos de memoria, que la simple
escucha pasiva no logrará. La cognición
corporizada entra al aula virtual.
3. I -
Impactar (Despertar la emoción para encender el cerebro): A través de dinámicas
con música y arte en herramientas como Genial.ly, podemos cuestionar el rol de
las emociones. Cuando le preguntas a tus alumnos: ¿Qué canción representa cómo
te sientes al ser evaluado?, abres una puerta que transforma el miedo en
aprendizaje significativo.
4. E -
Escucha activa (Co-crear en comunidad): Usando murales interactivos como
Padlet, los propios aprendientes comparten sus buenas prácticas, experiencias y
soluciones. La autogestión florece cuando el grupo se reconoce a sí mismo como
fuente de conocimiento.
5. R -
Retomar la emoción (El pulso final): Toda sesión debe cerrar volviendo a la
persona. Una pregunta de salida (¿Cómo te vas de esta clase?) no solo le brinda
una herramienta de metacognición al estudiante, sino que nos ofrece, como
docentes, el mapa de navegación para planificar el siguiente encuentro.
Cuando
intentamos sostener una clase virtual desde el control, la maestría absoluta y
el monólogo de dos horas, el agotamiento es inevitable y los resultados no son
los esperados. El enfoque constructivista de Ocampo transforma el espacio del
aula virtual en una comunidad y desplaza el peso de la clase.
La
próxima vez en tu aula, pregúntate, en primer lugar, ¿qué experiencia voy a
generar con mis estudiantes hoy? A partir del contenido…
Imagen generada por la IA para esta publicación
[i]
Tomado de: ¿Cómo crear comunidad, acompañar al aprendiz y fomentar su
participación activa en la formación universitaria en línea? De Stefany Ocampo
(Cuaderno 48. Estrategias pedagógicas de la enseñanza virtual en la educación
superior)

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