En
educación solemos utilizar entorno y contexto como si fueran sinónimos. Te has
detenido a pensar: ¿Estoy diseñando el entorno o analizando el contexto? Cuando
los confundimos, nuestras decisiones pedagógicas también se confunden.
Esto
no es un detalle semántico, es una cuestión clave en el diseño de la enseñanza
aprendizaje.
Muchos
docentes dedicamos tiempo y energía al entorno de los estudiantes, sin embargo,
pocas veces nos detenemos a analizar con la misma profundidad su contexto real.
El resultado puede ser una planificación técnicamente correcta, pero
pedagógicamente desconectada.
Repensar
esta diferencia es repensar cómo gestionamos el aprendizaje en el aula. En una
publicación anterior De
entornos y contextos educativos exploramos estos conceptos;
ahora en este post vamos a describirlos de forma más sencilla.
Entorno:
El escenario. Contexto: La situación. *
El entorno es lo objetivo
Es
el conjunto de condiciones visibles y tangibles que rodean al estudiante y su
aprendizaje. Ejemplos: El aula física y la organización del espacio, las
plataformas digitales (como Moodle o Classroom), los libros de texto.
Puedes
modificar la iluminación, organizar el mobiliario o elegir qué herramientas
digitales usar para facilitar el aprendizaje. Aquí actúas como diseñador. Pero
el entorno, por sí solo, no garantiza aprendizaje significativo. Solo crea
condiciones. Es necesario, pero no suficiente.
El contexto es lo relacional/situacional
No
es el lugar. Es la red de significados que se construye dentro de ese lugar. Incluye:
Circunstancias históricas, trayectorias familiares, capital cultural, experiencias
previas, clima emocional y expectativas sociales.
Si
el entorno es el escenario, el contexto es la trama, una relación que se
construye a través de la interacción y da sentido a lo que ocurre en él. Aquí actúas
como intérprete y mediador.
Desde
la perspectiva sociocultural de Vygotsky, el aprendizaje se construye en
interacción con otros y con los significados culturales disponibles. Estos
significados no están en el mobiliario ni en la tecnología, están en las
relaciones.
Recordemos
que, los estudiantes llegan con saberes, códigos y disposiciones que influyen
en cómo interpretan lo que enseñamos. El contexto no se puede rediseñar como se
rediseña un aula. Se observa, se comprende y se atiende.
Implicaciones para el diseño y el aprendizaje
En
tiempos de transformación digital, la innovación suele centrarse en el entorno:
Aulas flexibles, dispositivos móviles, plataformas virtuales. Pero como
advierte Morin, reducir la realidad a un solo componente empobrece la
comprensión del fenómeno educativo.
Innovar
el entorno sin leer el contexto es un error frecuente, porque un entorno
tecnológicamente avanzado no garantiza participación y una plataforma virtual
no genera por sí misma aprendizaje significativo, ni un aula flexible asegura
motivación. Cuando el contexto no se considera, el entorno se convierte en
decorado.
Si entendemos que enseñar implica gestionar conocimientos, entonces debemos reconocer que:
- El entorno facilita el acceso.
- El contexto condiciona la interpretación.
- La mediación docente conecta ambos planos.
Es
en esa intersección donde ocurre el aprendizaje.**
Antes
de diseñar una clase o una situación de aprendizaje, conviene preguntarse: ¿Qué
sé del contexto emocional y cultural de mis estudiantes? ¿Qué experiencias
previas influyen en su forma de aprender? ¿Mi propuesta dialoga con su realidad
o la ignora? ¿Estoy sobrevalorando el entorno y subestimando el contexto?
Estas
preguntas no son accesorias. Son parte del diseño didáctico. Entorno y contexto
no son excluyentes. Pero no debemos confundir el medio con el significado.
Un
entorno bien diseñado puede favorecer la construcción de un contexto positivo.
Por ejemplo, un aula organizada en círculo puede facilitar el diálogo y generar
confianza.
En
conclusión, explorar la diferencia entre entorno y contexto no es un ejercicio
teórico. Es una invitación a revisar nuestra mirada, porque la enseñanza no
depende únicamente de contar con el mejor equipamiento o con recursos
innovadores. Depende, sobre todo, de nuestra capacidad para leer la realidad de
nuestros estudiantes y conectar con ella.
Enseñar
implica comprender las condiciones en las que el aprendizaje cobra sentido. Y
esa comprensión comienza distinguiendo con claridad entre el escenario y la
trama.
Coméntanos tu experiencia. Aprendamos juntos...
* Imagen generada por
Gemini para esta publicación
** Imagen generada
por ChatGPT para esta publicación
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