Esta
publicación tiene como base el artículo de Aulaplaneta: Cómo
utilizar la escalera de metacognición y el contrato de aprendizaje en tu aula, que
ofrece
una propuesta valiosa para docentes comprometidos con una evaluación por
competencias reflexiva y formativa, con la idea de transformar sus prácticas de
aula.
Ambas
herramientas -la escalera de metacognición y el contrato de aprendizaje- se
apoyan en la tesis de que el estudiante aprende mejor cuando
comprende cómo aprende y asume un papel activo en su proceso.
Fuente: Aulaplaneta
Complementariedad de la escalera de metacognición y el contrato de aprendizaje en la evaluación por competencias
En
un contexto educativo que, apuesta cada vez más por el desarrollo de
competencias, la evaluación no puede limitarse a medir resultados finales.
Necesita convertirse en un proceso formativo, consciente y compartido.
El
valor del enfoque propuesto reside en la complementariedad de ambas
herramientas en la evaluación. Mientras la escalera de metacognición promueve
la reflexión interna del estudiante, el contrato de aprendizaje estructura el
compromiso externo con el proceso.
Hacer visible el pensamiento
La
escalera de metacognición es una herramienta que guía al estudiante en el análisis
y reflexión de su propio pensamiento y aprendizaje y, por consiguiente, en la
toma de conciencia de sus procesos cognitivos y motivacionales.
Todo
ello a través de preguntas progresivas, presentadas como una serie de peldaños,
sobre qué y cómo se ha aprendido, qué dificultades se han afrontado, cómo se puede
mejorar, para qué ha servido el aprendizaje y en qué otras situaciones se
pueden aplicar.
¿Por
qué es relevante en el aula?
· Proporciona
información cualitativa, tanto al estudiante como al docente, sobre cómo
aprende.
· Potencia
en el estudiante la autorregulación y favorece la competencia aprender a
aprender.
· Permite
valorar la utilidad y posibles aplicaciones de lo aprendido en otros contextos.
· Transforma
el error en una oportunidad de mejora y avance personal.
Integrar
la escalera de metacognición de forma sistemática al proceso de aprendizaje ayuda
a consolidar una cultura de reflexión, especialmente necesaria en entornos
virtuales y modelos híbridos.
Compromiso, personalización y autonomía
El
contrato de aprendizaje se presenta como un acuerdo entre el docente y
estudiante, en el que se definen, de manera clara y negociada, los objetivos de
aprendizaje, las estrategias, los recursos, los plazos y los criterios de
evaluación.
Desde
una perspectiva constructivista, esta herramienta responde a la necesidad de
personalizar el aprendizaje, respetando ritmos, intereses y niveles de partida.
¿Qué
aporta a la situación de aula?
· Incrementa
la motivación y el sentido de responsabilidad.
· Clarifica
expectativas y criterios de evaluación.
· Refuerza
la toma de decisiones y la autonomía.
· Mejora
la relación profesor-estudiante basada en la confianza y el diálogo.
El
contrato no elimina el rol del docente; al contrario, lo redefine como
acompañante, orientador y facilitador del aprendizaje, especialmente útil en
proyectos y e-actividades en entornos digitales.
Una combinación potente para la evaluación por competencias
Incorporar
la escalera de metacognición y el contrato de aprendizaje implica un cambio de
mirada: pasar de una enseñanza centrada en la transmisión a una centrada en la
conciencia, la responsabilidad y el sentido del aprendizaje.
Juntas
permiten:
· Evaluar
no solo el producto, sino el proceso.
· Desarrollar
competencias transversales clave.
· Avanzar
hacia una evaluación más justa, transparente y formativa.
No se trata de añadir más tareas, sino dentro de un enfoque de evaluación por competencias dar profundidad pedagógica a lo que ya hacemos en el aula.
¿Qué
opinas al respecto? ¿Has usado estas herramientas? Comenta, aprendamos juntos...
Lee ¿Autogestión del aprendizaje o aprender a aprender?

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